8th nov 2017 | by: admin

Con la llegada del frío aumenta el dolor de huesos, sobre todo en los dedos, pies y cuello, debido a que en esas zonas no tenemos grasa en abundancia que funcione como un “abrigo”.
Esta exposición al frío es más dañina en niños menores de 12 años por lo general y en personas mayores de 60, donde la circulación sanguínea todavía no es plena o, en el caso de los mayores, dejó de serlo. El mecanismo hormonal no está en su apogeo o dejó de estarlo y no modula bien la respuesta del sistema nervioso autónomo, que se encarga de cerrar o abrir las arterias para dejar pasar más o menos sangre. Cuando hace frío las venas de las manos no se suelen ver y en cambio, sí se hacen visibles con el calor.

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El frío provoca la contracción de los vasos y  ello  provoca dificultad circulatoria, por lo que algunas partes del cuerpo, sobre todo músculos, tienen obstáculos para realizar su función, se irritan y agotan por falta de oxígeno y causan dolor.

Son frecuentes las contracturas y las roturas de fibras musculares. Los huesos, que son el soporte de los músculos, también padecen con estas contracturas y dolores. Las contracturas provocan que las articulaciones estén rígidas, dolorosas, sobrecargadas y deterioraran los cartílagos.

De ahí que aparezca artrosis, que es una enfermedad inflamatoria crónicaque afecta a las articulaciones.La artrosis provoca que se desgaste el cartílago que hay entre hueso y hueso, y que los huesos se rocen y se vayan desgastando. Como consecuencia, el paciente siente dolor, hinchazón o ve como se deforman sus articulaciones.

Por otro lado, queremos señalar la diferencia que existe entre la artritis y la artrosis, y es que la artritis es  la inflamación de una articulación por una alteración de la membrana sinovial, la capa que recubre toda articulación, le proporciona líquido sinovial y facilita que se produzcan nuestros movimientos.

También los personas que sufren osteoporosis deben cuidarse, especialmente en los meses de frío porque esta enfermedad altera la resistencia ósea, ocasionando unos huesos frágiles, con mayor riesgo de fracturarse ante cualquier caída.

Además de la medicación que cada persona debe tomar para cada una de estas de enfermedades o inflamaciones, desde la Ortopedia María Auxiliadora os queremos ofrecer una serie de consejos para reducir los dolores de huesos ocasionados por el frío:

Tomar el sol

Al menos quince minutos diarios, un mínimo de tres días por semana, con las precauciones debidas. El sol facilita que nuestra piel produzca vitamina D, la cual sirve para la correcta absorción de calcio y otros efectos beneficiosos sobre los huesos, músculos y el sistema inmunológico.

Abrigarse 

Intente salir lo más abrigado posible, cubriendo las manos con guantes y el cuello con una bufanda para evitar después posibles dolores.

Muévete

Es importante realizar ejercicio para así mantener esas zonas activas, debemos evitar que los huesos y músculos pierdan su fuerza.

Alimentación

Intenta incluir platos calientes en todas tus comidas, ya que aumentará nuestra sensación de calor en el cuerpo. Además te recomendamos que incluyas la cúrcuma en tus platos, ya que  es un excelente remedio  para el dolor de huesos y el articular. Contiene un ingrediente activo llamado curcumina que posee propiedades anti-inflamatorias y antioxidantes.

Descansa

Por último, es importante dormir bien y relajar las zonas sobrecargadas para así evitar lesiones.

 

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